Parte 1: Hábito 1 – Ser proactivo: Elige tu respuesta

¿Te has preguntado alguna vez por qué reaccionas como lo haces?


En Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey empieza con un hábito que me ha dado mucho en qué pensar: ser proactivo. En nuestro club de lectura, donde estamos leyendo este libro, hemos hablado largo y tendido sobre lo que significa tomar las riendas de nuestras decisiones. Ser proactivo es elegir cómo responder a lo que nos pasa, basándonos en lo que de verdad valoramos. Vamos a explorarlo juntos.

Las teorías detrás de nuestras reacciones

Covey habla de tres ideas que intentan explicar por qué actuamos como actuamos:

  • Determinismo genético: “Si tengo mala leche, es porque lo heredé de mi padre”. Como si nuestro ADN decidiera todo.
  • Determinismo psíquico: “Es por cómo me criaron”. Como si dos personas con la misma educación no pudieran reaccionar de forma distinta.
  • Determinismo ambiental: “Crecí en la ciudad, claro que me asustan los animales del campo”. El entorno parece mandar.

Estas cosas influyen, no lo niego, pero no lo son todo. Los humanos tenemos algo especial: autoconciencia, imaginación, conciencia moral y voluntad independiente. Esto nos permite hacer algo que otros animales no pueden: entre lo que nos pasa y cómo reaccionamos, tenemos la libertad de elegir.

La libertad según Victor Frankl

Victor Frankl, un psiquiatra que estuvo en campos de concentración nazis, lo entendió mejor que nadie. En medio de una situación terrible, descubrió que, aunque no podía cambiar lo que le ocurría, sí podía decidir cómo enfrentarlo. Esa libertad interior le dio fuerza para seguir adelante. Para mí, eso es el corazón de la proactividad.

Proactivo vs. Reactivo: ¿Qué eliges tú?

Las personas reactivas se dejan llevar por lo que pasa a su alrededor: el tiempo, lo que dicen los demás, las noticias. Suelen pensar que no tienen otra opción, que “es lo que les tocó”. Su estado de ánimo depende de cosas externas.

Las personas proactivas, en cambio, saben que no controlan todo, pero sí cómo responden. Sus decisiones están guiadas por sus valores, no por las circunstancias. Se sienten más responsables de su vida.

Un ejemplo personal

Hace poco, fuimos con la furgoneta a un lugar muy bonito para subir una montaña con vistas espectaculares. Pero al despertarnos, había tanta niebla que no se veía nada. Podríamos habernos ido a casa diciendo “qué mala suerte”. En vez de eso, decidimos probar: “Ya que estamos aquí, subamos un poco”. Al rato, la niebla quedó atrás y, cuando llegamos arriba, había unas vistas preciosas.

No podíamos cambiar el tiempo, pero sí nuestra actitud. Si nos hubiéramos ido sin intentarlo, habríamos sido reactivos. Y al decidir intentarlo,  aunque la niebla no se hubiera despejado, habríamos elegido cómo vivir ese momento. De hecho, recuerdo una excursión que hice una vez con niebla que fue mágica.

Mis reflexiones

Desde que leí este capítulo, me fijo más en mis comportamientos y en los de los demás. ¿Soy proactiva o reactiva? A veces, incluso viendo la tele, me pongo a analizar: “¿Qué haría una persona proactiva aquí?”. Es más fácil verlo en otros que en una misma, pero creo que este ejercicio me está ayudando a entenderme mejor.

Y tú, ¿te has parado a pensar en esto? En nuestro club de lectura estamos compartiendo estas reflexiones, y es muy interesante. Si te apetece, puedes unirte aquí .

Para pensar: ¿Cuándo fue la última vez que reaccionaste echando la culpa a los demás? ¿Qué podías haber hecho? Comparte tu idea en los comentarios.

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