En nuestro club de lectura hemos empezado Rodeados de idiotas, de Thomas Erikson, un libro que explica por qué a veces comunicarse con ciertas personas parece misión imposible… y por qué con otras fluye sin esfuerzo.
La base del libro es el modelo DISC, una herramienta clásica en psicología y coaching que clasifica los estilos de comportamiento en cuatro colores: rojo, amarillo, verde y azul.
Más que encasillar, el DISC nos da una forma sencilla de comprender cómo funciona cada persona, qué la mueve y cómo se expresa. A mí, personalmente, me ha ayudado muchísimo a relativizar ciertas situaciones del día a día: cuando identifico de dónde viene un comportamiento, dejo de tomármelo como algo personal… ¡e incluso me río sola al reconocer el “color” que tengo delante!
En este primer artículo te cuento, de forma sencilla y con ejemplos reales, en qué consiste cada perfil.
🔴 Rojo
Los “rojos” son personas decididas y orientadas a resultados. Cuando se fijan un objetivo, van a por él sin pensarlo demasiado. Prefieren actuar, aunque eso implique equivocarse. Son rápidos, prácticos, ambiciosos y competitivos. Les gusta liderar, tomar decisiones sin rodeos y decir lo que piensan, sin preocuparse demasiado por cómo caerá. Son extrovertidos, innovadores, testarudos y muy determinados.
Ejemplo 1: En un datathon me tocó un compañero claramente “rojo”: su único objetivo era ganar. Identificó la métrica que él consideraba clave, volcó toda su energía allí y la clavó… pero a costa de descuidar otras partes importantes del proyecto.
Ejemplo 2: En el trabajo todos hemos visto al típico compañero que, en cuanto surge un problema, ya está proponiendo una solución antes de que el equipo termine de explicar qué ha pasado. No analiza, no consulta, no duda: actúa. A veces salva la situación… y otras provoca un incendio nuevo, pero siempre va hacia adelante.

🟡 Amarillo
Los “amarillos” son el alma de la fiesta: optimistas, expresivos, sociables y llenos de ideas. Son esas personas que contagian energía, que conectan con todo el mundo y que hablan hasta con las plantas si las dejas. Creativos, curiosos y un poco caóticos, suelen empezar mil cosas sin terminarlas. Deciden rápido, aunque no siempre sepan justificar por qué. Ven posibilidades en todas partes y tienen un pensamiento rápido que a veces cuesta seguir.
Ejemplo 1: En un viaje a Alemania con una amiga que solo habla valenciano y castellano, visitamos una galería alternativa. Allí conoció a una alemana y estuvieron ¡más de media hora hablando! Nadie sabe cómo, pero se entendieron a la perfección. Puro “amarillo”: conexión, gestos, creatividad… y cero vergüenza.
Ejemplo 2: También es muy “amarills” esa amiga con la que habías quedado para dar un paseo, pero después va pronoiendo otras cosas y cambiando de plan constantemente, y el paseo se acaba convirtiendo en un día entero: playa, tapas, exposición, helado y karaoke. Su ilusión es contagiosa… aunque tú acabes agotada solo de seguirle el ritmo.

🟢 Verde
Los “verdes” son personas tranquilas, amables y muy orientadas a los demás. Suelen pasar desapercibidos, pero son los que sostienen al grupo. Buscan la armonía, evitan los conflictos y desean que todos estén bien. Son empáticos, pacientes, buenos oyentes y confiados. Les gusta la estabilidad y no necesitan destacar. Son introvertidos, calmados y siempre están cuando los necesitas, aunque no lo pidan para ellos.
Ejemplo 1: Esa amiga que siempre te ayuda sin dudarlo, aunque esté liadísima o cansada. No se queja, no pone excusas: simplemente quiere que estés bien.
Ejemplo 2: En un grupo de amigos, el “verde” es quien procura que todos estén cómodos. Si alguien está incómodo con un plan, lo adapta sin pensarlo. Si hay una discusión, intenta mediar. Si alguien está triste, es el primero en notarlo. Y rara vez impone su opinión, incluso cuando debería.

🔵 Azul
Los “azules” son metódicos, perfeccionistas y orientados a los procesos. Para ellos, lo importante no es solo el resultado, sino hacerlo bien. Les encantan los datos, la precisión, el orden y entender el porqué de las cosas. Su mundo interior es muy activo, aunque no siempre lo expresen: son observadores, reflexivos, introvertidos y valoran el silencio. Toman decisiones cuando sienten que tienen suficiente información… lo cual puede llevar tiempo.
Ejemplo 1: Esa persona que sabe muchísimo de casi todo, pero en una reunión no dice nada si no se le pregunta directamente. Prefiere escuchar, analizar y hablar solo cuando tiene algo realmente útil que aportar.
Ejemplo 2: También es muy “azul” quien organiza un viaje con una hoja de cálculo llena de pestañas: rutas, presupuesto, clima, horarios, museos, restaurantes… Y si cambias algo a última hora, necesita un momento para reordenar su mundo mental.

Una de las cosas más útiles de este modelo es que, cuando empiezas a reconocer estos colores en tu entorno, todo cobra un poco más de sentido. Las reacciones que antes te parecían incomprensibles ahora encajan en un patrón; y las propias también.
Así que te dejo una pregunta para seguir pensando:
¿Has identificado ya cuál podría ser tu color predominante… o tu combinación de colores?
Y si te apetece ir un paso más allá:
¿Qué color dirías que predomina en tu pareja, tu familia, tu jefe, tus amistades o tus compañeros de trabajo?
A veces, entender el “color” que tenemos delante cambia por completo la manera en que lo interpretamos.


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